"QUE SI CONFESARES CON TU BOCA QUE JESUS ES EL SEÑOR, Y CREES EN TU CORAZON QUE DIOS LE LEVANTO DE LOS MUERTOS, SERAS SALVO". ROMANOS 10:9 .

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IGLESIA CRISTIANA JOSUE

  • Oración y Liberación

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    Uno de los grandes deseos del corazón de Dios es ver a sus hijos clamando en oración en completa dependencia de Él. Dios quiere que tú ores porque la oración es la llave del creyente que abre puertas donde otras cosas fallan.

    La oración lleva al creyente a la misma presencia divina, para comunicarse con Dios y recibir respuesta, sin embargo, la oración le hace demandas al creyente. Hay requisitos que cumplir para que la oración ascienda y aun los cielos sean como de bronce, la oración superará todo obstáculo y llegará al mismo trono de Dios.

    Considérese bienaventurada toda aquella persona de quien Dios pueda decir lo que le envió a decir al profeta Daniel tocante a la oración:

    Daniel 10:12 "Daniel, no temas porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras y a causa de tus palabras yo he venido"

    Todavía más bienaventurado es el que entiende que la oración no es como ir en una carretera SIN OBSTACULOS. La oración presentará barreras en el camino, tal como lo expresa el versículo que sigue en nuestra lectura. (v.13) "mas EL PRINCIPE DEL REINO DE PERSIA, (un demonio) se ME OPUSO durante 21 días".

    Debido a la oposición del enemigo el creyente debe fortalecerse en oración y con la Palabra para hacer guerra espiritual, por ello la Iglesia Josué tiene el Ministerio de Liberación. Cuando el Señor Jesucristo estuvo entre nosotros hace dos mil años, Él desarrolló un ministerio básicamente triple:

    a) El vino enseñando y predicando la Palabra.

    b) El vino sanando a los enfermos (físicamente).

    c) El vino para echar fuera demonios.
         
    El Señor comisionó a los 70 para hacer exactamente estas 3 cosas y estos ministerios tienen actualidad el día de hoy, por lo tanto el creyente debe hacer guerra al enemigo, echando fuera demonios y para ello 2 cosas son importantes: el conocimiento de la Palabra y una vida de oración a través de las cuales recibe la unción del Espíritu Santo, para hacer retroceder la influencia satánica, ya sea de una nación, de una Iglesia, de una Familia o de una persona.

     

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